Una de las debilidades más notorias que muestran las pequeñas empresas es el creciente saldo de sus cuentas y efectos por cobrar (Patuan y Hermawan, 2023). Las ventas a créditos, en muchos casos, son una forma de llevar a cabo negocios que son parte de las prácticas del sector. Sin ellas, la capacidad de generar ingresos tiende a bajar. Al mismo tiempo, se incrementa el riesgo de no poder cobrar algunas deudas comerciales en el momento que se planea, sino que después o, peor aún, no poder cobrarla. Es por ello, que la corporación debe diseñar e implantar mecanismos de control interno para la gestión de sus cuentas por cobrar. Esto para facilitar el proceso de administrar y supervisar las cuentas que una entidad tiene derecho a cobrar de sus clientes. Se entiende que un manejo inadecuado de las cuentas por cobrar puede conllevar un aumento en los saldos de deudas incobrables. Para ese fin, el diseño y puesta en ejecución de medidas de control interno resulta relevante para el éxito de la compañía.



















